Marcas de cantería y geometría

Durante los últimos años el análisis geométrico de las marcas de cantero se ha convertido en una de nuestras tareas principales. La importancia del conocimiento de la geometría para los artesanos y constructores medievales es bien conocida. Sirva como muestra el siguiente fragmento extraído del cuaderno de viajes de un maestro cantero inglés que vivió durante el siglo XIV.

No te extrañes si te digo que toda ciencia vive entera de la ciencia de la geometría. Porque no hay ni artificio ni herramienta que esté hecho por la mano del hombre sino que todos están hechos por geometría. Porque si un hombre trabaja con sus manos trabaja con algún tipo de herramienta y no hay ningún instrumento material en este mundo que no provenga de algún tipo de tierra y a la tierra volverá otra vez. Y no hay ningún instrumento, esto es, una herramienta para trabajar que no tenga alguna proporción más o menos. Y la proporción es medida, y la herramienta o instrumento es tierra. Y la geometría, se dice, es la medida de la tierra, por tanto puedo afirmar que todos los hombres viven por geometría.

Aunque los errores de lógica en el razonamiento son evidentes, podemos desprender del fragmento que la geometría no era tan sólo una dimensión importante en la vida del maestro cantero, si no mas bien el eje principal que guiaba su forma de percibir y entender el mundo.

Leer más: Marcas de cantería y geometría

San Miguel de la Escalada: marcas de cantería y proporciones

La iglesia mozárabe de San Miguel de la Escalada fue construida por monjes cordobeses procedentes de Al-Andalus bajo la dirección el abad Adefonso. Partieron de los restos de un templo visigótico del siglo VII, totalmente en ruinas, dedicado a San Miguel Arcángel. La iglesia se consagró el 20 de noviembre del año 913, según sabemos por una lápida que recogió Risco hoy desaparecida.

El edificio consta de dos partes, la más antigua es la correspondiente la iglesia mozárabe primitiva. Es una iglesia de planta rectangular, con tres naves de cinco tramos que soportan arcos de herradura, las laterales más estrechas y bajas que la central. El crucero se abre mediante iconostasio y la cabecera está formada por tres ábsides con planta también de herradura en el interior y testero plano en el exterior. Posterior a la iglesia (mediados del siglo XI) se construyó un pórtico con trece columnas que soportan doce arcos de herradura.

Leer más: San Miguel de la Escalada: marcas de cantería y proporciones

Clasificación de las marcas de cantería

Cuando el investigador se acerca por primera vez a los signos lapidarios cree descubrir en ellos un lenguaje nuevo, contenedor de mensajes esotéricos. Si alguna vez en la Historia de las marcas esto fue así, no tendríamos la menor probabilidad de descifrarlos porque las claves se perdieron hace siglos, y aunque así fuese, ¿cómo podríamos tener la certeza de haber dado con el mensaje correcto? La salida que nos queda es la de especular sobre los poquísimos datos contrastados que tenemos, adoptar una actitud más creativa e intuitiva en su interpretación y trasladar nuestra mentalidad moderna a la del cantero medieval.

Esta propuesta es difícil y, a la vez, arriesgada porque podría llevarnos a soluciones desconcertantes y sin valor. Necesitamos, por tanto, establecer límites a nuestra imaginación y dejar acotadas ciertas reglas básicas. Uno de estos límites sería consensuar una clasificación que funcione en el mayor número de niveles de lectura. Pero, ¿cuáles serían esos niveles de lectura? Parece obvio que sea la morfología de la marca la que nos llegue antes. Después, a otro nivel, la misma forma sugiere un parecido con algo conocido: natural o abstracto. Por último, el significado de la forma evoca significantes de tipo simbólico. Tres serían pues los niveles de lectura: formal, significativo o representativo y figurado o simbólico.

Leer más: Clasificación de las marcas de cantería

El análisis geométrico de las marcas de cantero

El estudio de las marcas es reciente, debido a que la mayoría de los edificios medievales se encalaban una vez construidos, por lo que las marcas de cantería quedaron tapadas por una buena capa de pintura. Las marcas interesan a partir de la primera mitad el siglo XIX, con los primeros estudios sobre Arquitectura Románica y Gótica. El primer interesado fue Mr. Lyon que descubrió en el Minute Book de la Logia de Edimburgo la relación de las marcas que aparecían grabadas en algunos sillares con los canteros.

Le llamó la atención el abundante número de figuras geométricas (ángulos, curvas, Círculos…); un segundo grupo lo integraban números y letras; y, un tercer apartado, para los símbolos universales como el pentalfa de Pitágoras, los sellos de David y de Salomón, estrellas de seis puntas, esvástica, vesícula piscis, etc. Godwin en 1841 informaba a la Society of Antiquaries mediante una nota en la revistaArcheologia sobre la existencias de esas marcas en Inglaterra y el Sessional Papers nº 9(1868-1869) del Royal Institute of British Architects incluye ejemplos de marcas.

Victor Didron en Signes lapidaires du Moyen Age, Annales Archeologiques, vol. III, 1845 y Viollet-le-Duc en Dictionnaire raisonné de l'architecture française du XIe au XV Ie siècle (1854-68) catalogaban como firmas de canteros «aquellas signaturas personales de canteros, aparejadores y maestros de obra que sirven para señalar el trabajo realizado y determinar así el estipendio que debían recibir». Es la hipótesis más aceptada y la que ha creado una opinión generalizada de que se tratan de marcas de propiedad, utilizadas por las agrupaciones de oficios artesanos como método de contabilidad. Ocupan determinadas posiciones y orientan el albañil para colocar la piedra la posición indicada por el maestro. Por deducción, también permitían identificar las logias, gremios y talleres en la Edad Media.

Leer más: El análisis geométrico de las marcas de cantero

Conclusiones sobre el análisis geométrico de las marcas de cantero

Validar el método seguido por el cantero para marcar los sillares nos brindará la oportunidad de proponer algunas hipótesis sobre la funcionalidad de las mismas. Puesto que las formas utilizadas son esquemáticas, con una estructura geométrica que respeta un modelo básico de red (triangular, cuadrangular o circular), el método más apropiado para este análisis previo debe ser necesariamente geométrico.

Una de las conclusiones que se desprenden del análisis de más de trescientas marcas grabadas en los edificios sacros levantados entre los siglos XIII y XVII; siguiendo estilos que van desde el románico al pre-gótico, gótico y proto–gótico, durante una etapa en que la Cristiandad levantaba las más monumentales iglesias y catedrales de su historia con los rasgos comunes de su factura por procedimientos lapidarios (grabados o rayados con un cincel fino o puntero), es que debió existir una directriz que ordenaba tanto las formas como la ubicación de las marcas y que hubo muy pocos canteros de los llamados libres, no sujetos a la disciplina de una Cofradía o Hermandad, que no conocieran las señales de aquéllas.

Leer más: Conclusiones sobre el análisis geométrico de las marcas de cantero

Análisis geométrico de los signos lapidarios: los tres modelos de red

Para los Maestros venidos del mar, los supervivientes de la primera Humanidad destruida, la sabiduría constaba de un Principio Creador inmutable del que procedían tres Leyes fundamentales que actuaban en todos los planos del Universo. Con el tiempo la clave se perdió. De aquel mensaje transmitido bajo formas metalingüísticas sólo quedó el soporte estéril de unos símbolos que confundían o eran utilizados por otras disciplinas interpretativas, como la Alquimia, la Gnosis o la Cábala.

El Saber, definitivamente, quedó relegado. La sociedad primó el tecnicismo estéril, y el ser humano se dejó conducir por la lógica y la razón materialista. Las viejas fórmulas de aprehensión del conocimiento directo, la capacidad de leer entre líneas o de extractar contenidos por simple observación, dejaron de ser útiles, no servían para leer planos, fabricar piezas de complicados engranajes, levantar estructuras de acero o comprender la aerodinámica, por ejemplo.

Esta experiencia sensible, educada a leer estructuras geométricas inmateriales y abstractas, es la única capacitada para leer mensajes codificados con algún tipo de Geometría vital, que aplicaron a lo largo y ancho de los templos de una determinada época. Esta Geometría vital, como procedimiento de control de la forma y las medidas, es el principio del orden que impera en el templo. A través de ella, la clave puede rescatarse y el mensaje oculto, al fin, leído.

Leer más: Análisis geométrico de los signos lapidarios: los tres modelos de red

La alineación del solsticio de invierno en la ermita de San Bartolomé de Ucero

Por los trabajos de Alejandro Aylagas sabíamos que la tradición de los pueblos cercanos a la ermita se refiere a un particular efecto de luz. Según algunos testimonios relatados por los más ancianos del lugar, los rayos solares que atraviesan el rosetón meridional del transepto iluminan una losa donde hay un bajorrelieve en forma de cruz patada algunos días del año. Con el ánimo de aclarar si había algo de cierto en las historias que se cuentan sobre la losa de la salud, iniciamos un trabajo de campo para verificar, si teóricamente, la alineación a la que se refiere la tradición, puede llegar a producirse. Los resultados del estudio indican que así es. Los rayos solares que atraviesan el rosetón acorazonado del transepto meridional iluminan una losa en forma de cruz patada, conocida por las gentes del lugar como la «piedra de la salud», que estaría colocada en el mismo lugar donde la depositaron los constructores para señalar precisamente el solsticio de invierno; una ubicación que no fue alterada durante las reformas que se acometieron a finales del siglo XIX. 

Leer más: La alineación del solsticio de invierno en la ermita de San Bartolomé de Ucero

Luz y matemáticas en el solsticio de invierno en la catedral de Mallorca

La nave mayor de la catedral de Mallorca se encuentra orientada 120° al Sureste tomando el Polo Norte como referencia. En cada uno de sus extremos hay sendos rosetones de gran tamaño; el que apunta al este, llamado gran óculo por ser uno de los mayores de Europa con sus más de once metros y medio de diámetro, y el situado a poniente.

Debido a esta orientación, en el solsticio de invierno, poco después del amanecer, los rayos solares que penetran por el rosetón de la Capilla de la Trinidad atraviesan la nave mayor hasta salir por el rosetón occidental. Es todo un espectáculo contemplar el efecto desde el exterior de la catedral. El rosetón situado a poniente se ilumina lentamente en la penumbra a medida que el sol asciende por el horizonte. En el interior, la luz filtrada por las vidrieras del rosetón, antes de llegar a atravesar la nave mayor, se proyecta sobre los muros de poniente formando un espectacular caleidoscopio de vivos colores.

Leer más: Luz y matemáticas en el solsticio de invierno en la catedral de Mallorca

El milagro de la luz equinoccial en el monasterio de San Juan de Ortega

En la iglesia del monasterio de San Juan de Ortega, a medio camino entre Santo Domingo de la Calzada y Burgos, hay un capitel que se encuentra en el arco triunfal del ábside del Evangelio. Durante los equinoccios se convierte en el protagonista del lugar porque la luz entrante del Sol poniente lo ilumina, sobre las 5 de la tarde, unos breves instantes. La tradición local se refiere a este efecto como el  “Milagro de la Luz Equinoccial”. En el capitel se encuentra representado todo el ciclo de la Natividad: la Anunciación, la Visitación, el sueño de José, el Nacimiento y el anuncio de los pastores. Por su composición y ejecución se trata de una talla única en el románico castellano. La imagen que representa a la Virgen María lleva más de ochocientos años recibiendo gozosa, con las palmas de sus manos extendidas, la luz solar del ocaso cuando se produce el cambio estacional: el auténtico "milagro equinoccial" del secreto de la Anunciación.

Leer más: El milagro de la luz equinoccial en el monasterio de San Juan de Ortega

El rosetón pentalfa de la ermita de San Bartolomé de Ucero

El rosetón de la iglesia románica de San Bartolomé de Ucero es una celosía calada formada por diez corazones entrelazados que dibujan la figura de una estrella de cinco puntas. Ángel Almazán nos recuerda que para los sufíes el corazón es el órgano del la intuición y la comprensión de los misterios divinos es descrito por Ibn-al-Arabí (1165-1240). La palabra corazón proviene de la raíz indoeuropea "krd", con el significado "centro". René Guénon, en su obra "Símbolos fundamentales de la Ciencia Sagrada", analiza el simbolismo tradicional del corazón indicando que representa el centro del ser en su totalidad: es un símbolo de centro, ya se trate del centro de un ser o del centro de un mundo o universo. Algunos lugares han sido considerados sagrados desde tiempos remotos. El simbolismo de este rosetón estaría indicando que el entorno natural del cañón del río Lobos es uno de esos enclaves mágicos, el verdadero templo del mundo donde rendir tributo a la diosa que todo lo sustenta: la Madre Tierra.

Leer más: El rosetón pentalfa de la ermita de San Bartolomé de Ucero