Las marcas de cantería en forma de ballesta de San Miguel de la Escalada

La iglesia mozárabe de San Miguel de la Escalada fue construida por monjes cordobeses procedentes de Al-Andalus bajo la dirección el abad Adefonso. Partieron de los restos de un templo visigótico del siglo VII, totalmente en ruinas, dedicado a San Miguel Arcángel. La iglesia se consagró el 20 de noviembre del año 913, según sabemos por una lápida que recogió Risco hoy desaparecida. A mediados del siglo XI se construyó un pórtico con trece columnas que soportan doce arcos de herradura. En el siglo XI se añadió el cuerpo románico, que está formado por una torre y una capilla-panteón, y «en este edificio adjunto es donde se han hallado todos los signos lapidarios existentes, no habiéndose encontrado en ningún caso en la construcción mozárabe. Entre ellos estas dos marcas de cantero en forma de ballesta.

Leer más: Las marcas de cantería en forma de ballesta de San Miguel de la Escalada

La geometría oculta de algunas marcas de cantería

La costumbre de grabar signos en la piedra es tan antigua como la civilización humana, incluso mucho anterior a la aparición de las primeras lenguas escritas. Desde la más remota antigüedad el ser humano ha desarrollado diversos sistemas de signos para indicar su identidad étnica, familiar o social y para consignar la autoría de las manufacturas. Entre los siglos XI y XIII se produjo un extraordinario auge de la construcción. En apenas cien años, sólo en Francia, se llegó a acarrear más piedra que en cualquiera de los periodos de la historia del Egipto antiguo. Tal fervor constructivo propició el desarrollo de una promoción de artesanos y maestros que trajo consigo una especialización del trabajo que culminaría en un nuevo estilo arquitectónico: el gótico. Los gremios de constructores y artesanos de la piedra gozaban de un estatus muy superior al de otros oficios y tenían privilegios jurídicos y económicos que eran otorgados por los monarcas y las autoridades locales. El maestro de obras no sólo debía saber de mecánica e ingeniería, sino también estar formado en geometría; una especialización que conllevó una mayor consideración social y el desarrollo de nuevas técnicas constructivas que culminaron con las soluciones que fueron aplicadas en la arquitectura gótica. Conocimientos que fueron plasmados en las obras que levantaron a la mayor gloria de Dios.

Leer más: La geometría oculta de algunas marcas de cantería

Alineaciones astronómicas en la ermita de San Bartolomé de Ucero

Sabíamos por los trabajos del historiador Alejandro Aylagas que la tradición de los pueblos cercanos a la ermita de San Bartolomé de Ucero, en la provincia de Soria, se refiere a un particular efecto de luz. Según algunos testimonios relatados por los más viejos del lugar, el día del solsticio de invierno, los rayos solares que atraviesan el rosetón meridional del transepto iluminan una losa donde hay un bajorrelieve en forma de cruz patada. Los resultados del estudio indican que el sol también llegaría a iluminar la losa en los equinoccios, pero esta vez por los rayos que entran por una de las saeteras del ábside, la misma donde curiosamente hay grabada una singular marca de cantería donde habrían sido preservadas las claves astronómicas de la orientación del templo. De ser así, la losa en forma de cruz patada, conocida por las gentes del lugar como la «piedra de la salud», estaría colocada en el mismo lugar donde la depositaron los constructores para señalar el solsticio de invierno y los equinoccios; una ubicación que no habría sido alterada durante las reformas que se acometieron a finales del siglo XIX.

 


Descargar PDF Alineaciones astronómicas en la ermita de San Bartolomé de Ucero en el cañón del río Lobos


Leer más: Alineaciones astronómicas en la ermita de San Bartolomé de Ucero

Clasificación de las marcas de cantería

Cuando el investigador se acerca por primera vez a los signos lapidarios cree descubrir en ellos un lenguaje nuevo, contenedor de mensajes esotéricos. Si alguna vez en la Historia de las marcas esto fue así, no tendríamos la menor probabilidad de descifrarlos porque las claves se perdieron hace siglos, y aunque así fuese, ¿cómo podríamos tener la certeza de haber dado con el mensaje correcto? La salida que nos queda es la de especular sobre los poquísimos datos contrastados que tenemos, adoptar una actitud más creativa e intuitiva en su interpretación y trasladar nuestra mentalidad moderna a la del cantero medieval. Esta propuesta es difícil y, a la vez, arriesgada porque podría llevarnos a soluciones desconcertantes y sin valor. Necesitamos, por tanto, establecer límites a nuestra imaginación y dejar acotadas ciertas reglas básicas. Uno de estos límites sería consensuar una clasificación que funcione en el mayor número de niveles de lectura. Pero, ¿cuáles serían esos niveles de lectura? Parece obvio que sea la morfología de la marca la que nos llegue antes. Después, a otro nivel, la misma forma sugiere un parecido con algo conocido: natural o abstracto. Por último, el significado de la forma evoca significantes de tipo simbólico. Tres serían pues los niveles de lectura: formal, significativo o representativo y figurado o simbólico.

Leer más: Clasificación de las marcas de cantería

El análisis geométrico de las marcas de cantero

El estudio de las marcas es reciente, debido a que la mayoría de los edificios medievales se encalaban una vez construidos, por lo que las marcas de cantería quedaron tapadas por una buena capa de pintura. Las marcas interesan a partir de la primera mitad el siglo XIX, con los primeros estudios sobre Arquitectura Románica y Gótica. El primer interesado fue Mr. Lyon que descubrió en el Minute Book de la Logia de Edimburgo la relación de las marcas que aparecían grabadas en algunos sillares con los canteros. Le llamó la atención el abundante número de figuras geométricas (ángulos, curvas, Círculos…); un segundo grupo lo integraban números y letras; y, un tercer apartado, para los símbolos universales como el pentalfa de Pitágoras, los sellos de David y de Salomón, estrellas de seis puntas, esvástica, vesícula piscis, etc. Godwin en 1841 informaba a la Society of Antiquaries mediante una nota en la revistaArcheologia sobre la existencias de esas marcas en Inglaterra y el Sessional Papers nº 9(1868-1869) del Royal Institute of British Architects incluye ejemplos de marcas. Victor Didron en Signes lapidaires du Moyen Age, Annales Archeologiques, vol. III, 1845 y Viollet-le-Duc en Dictionnaire raisonné de l'architecture française du XIe au XV Ie siècle (1854-68) catalogaban como firmas de canteros «aquellas signaturas personales de canteros, aparejadores y maestros de obra que sirven para señalar el trabajo realizado y determinar así el estipendio que debían recibir». Es la hipótesis más aceptada y la que ha creado una opinión generalizada de que se tratan de marcas de propiedad, utilizadas por las agrupaciones de oficios artesanos como método de contabilidad. Ocupan determinadas posiciones y orientan el albañil para colocar la piedra la posición indicada por el maestro. Por deducción, también permitían identificar las logias, gremios y talleres en la Edad Media.

Leer más: El análisis geométrico de las marcas de cantero

Geometría Medieval

Por motivos prácticos, la Geometría Clásica, heredada de los agrimensores egipcios que la aprendieron a su vez de los antiguos sumerios, emplea únicamente la regla y el compás. Una regla lisa, sin marcas de medida, con un sólo canto y un compás que traza arcos de circunferencia entre puntos previamente hallados, pero no transporta medidas. Los problemas constructivos que el geómetra debía solucionar con esta Geometría eran muy variados. Desde unir dos puntos por medio de un segmento y hallar un punto equidistante de ambos, contenido o exterior a los mismos; lo que, en consecuencia, implicaba el conocimiento de las propiedades de la Mediatriz, que podía transformarse en Bisectriz cuando se trataba de hallar puntos equidistantes de dos rectas concurrentes (ángulo). Ambos conceptos se podían ampliar, además, a la división y trisección del ángulo recto, y el trazar rectas perpendiculares o paralelas entre sí. Thales de Mileto descubrió un teorema que permitía la división proporcional de segmentos; pero tuvo que esperarse a la llegada de la Geometría axiomática de Euclides para que esos incipientes procedimientos dieran sus frutos.

Leer más: Geometría Medieval

Las corporaciones de canteros

Se cree que fue a partir del siglo XI cuando los signos lapidarios en Europa se sistematizaron y su empleo comenzó a regirse por Logias que imponían normas para su trazado. La primera, y principal, que el cantero debía concebir su marca partiendo de un Círculo, denominado primordial, a imitación del planteamiento que el maestro de obras aplicaba al edificio. La segunda, que alguna línea o parte de la marca contuviera al centro del Círculo. Y, tercera, que la ejecución respetara los principios de la Geometría Clásica, la que obligaba a emplear como únicos instrumentos la regla y compás. En la península ibérica, la primera agrupación gremial que puede considerarse corporativa data del siglo XII, y se constituyó en Barcelona, hacia el 1211. Sobre datos más antiguos, conocemos la existencia de organizaciones de carpinteros, herreros y albañiles acogidos al Fuero de Cuenca; y las ordenanzas de Oviedo, de 1247, formada por carpinteros y pedreros. Desde sus comienzos estas corporaciones disfrutaron de privilegios y sus miembros podían viajar libremente por Europa, manteniendo entre ellos estrechos lazos fraternales y de hospitalidad. Usaban armas y emblemas a imitación de los caballeros, y asumían puestos representativos en las ceremonias oficiales. Existen numerosos grabados que muestran al maestro cantero y al maestro de obras –en ocasiones, una misma persona–, departiendo con el monarca o con las autoridades locales.

Leer más: Las corporaciones de canteros

Conclusiones sobre el análisis geométrico de las marcas de cantero

Validar el método seguido por el cantero para marcar los sillares nos brindará la oportunidad de proponer algunas hipótesis sobre la funcionalidad de las mismas. Puesto que las formas utilizadas son esquemáticas, con una estructura geométrica que respeta un modelo básico de red (triangular, cuadrangular o circular), el método más apropiado para este análisis previo debe ser necesariamente geométrico. Una de las conclusiones que se desprenden del análisis de más de trescientas marcas grabadas en los edificios sacros levantados entre los siglos XIII y XVII; siguiendo estilos que van desde el románico al pre-gótico, gótico y proto–gótico, durante una etapa en que la Cristiandad levantaba las más monumentales iglesias y catedrales de su historia con los rasgos comunes de su factura por procedimientos lapidarios (grabados o rayados con un cincel fino o puntero), es que debió existir una directriz que ordenaba tanto las formas como la ubicación de las marcas y que hubo muy pocos canteros de los llamados libres, no sujetos a la disciplina de una Cofradía o Hermandad, que no conocieran las señales de aquéllas.

Leer más: Conclusiones sobre el análisis geométrico de las marcas de cantero

Pensamiento medieval

Convencidos de que Dios se revela en toda su plenitud dentro de la fraternidad que trabaja para su gloria, la comunidad operativa revelaba a sus nuevos miembros su razón de ser. En ella se aprende el oficio de hombre y, como afirmaban los antiguos estatutos del cantero, «quien quiera convertirse en maestro debe conocer el oficio». La fraternidad los guía por el camino de un conocimiento tan esbelto como un arbotante, tan poderoso como una torre, tan sereno como un ábside… En ella, el Aprendiz se inicia en el misterio, comulga con los símbolos y aprende los secretos del oficio mediante una serie de rituales prácticos, derivados del trabajo operativo primitivo. Para la concepción medieval del mundo, la visión limitada del trabajo a pie de obra era suficiente para el cantero. Bastaba recorrer con la vista las imágenes alegóricas representadas en el plano de la fachada, organizadas en celdillas y dispuestas según una secuencia de lectura, para relacionar ese orden anecdótico con la geometría significativa que hallaría en el interior. La construcción del templo, convertido en crisol, se convierte en soporte del conocimiento que se transmitía por el trabajo, era una escuela de misterio donde se compartía algo más que recetas prácticas y consejos gremiales. Cada fenómeno ocupaba un lugar y una escala moral. El edificio, así, actualizaba principios que existían en el subconsciente colectivo, rescatados y aflorados por los símbolos que el cantero maneja con el conocimiento íntimo de su ser, a donde traslada las conclusiones trascendentes que descubría en la piedra.

Leer más: Pensamiento medieval

¿Cómo reconocer una marca de cantero?

No todo lo grabado sobre sillares es una marca de cantero; a veces, ni llega a la categoría de signo epigráfico. En ocasiones nos hallamos ante un burdo acto vandálico consistente en dejar nuestra impronta rayada sobre la piedra blanda, por la simpleza de violentar el silencio de un paramento inmaculado con un objeto puntiagudo, la punta de un grafito, rotulador; o mancharla con pintura, tiza o yeso. Parece que sintamos envidia que el muro haya resistido el paso del tiempo y lo mancillamos, faltándole el respeto que merece. A menudo, el visitante o turista desea perpetuarse, grabando el anagrama con su nombre y una fecha de visita, registro de su acto más atroz. Estos actos, desgraciadamente, no se dan sólo en nuestra época de locura. Hubo otros tiempos (finales del XVIII y todo el XIX) donde la gente viajaba y marcaba los edificios como quien tacha el número de la estampita que colecciona. Nada hay más estúpido y borreguil que leer sobre una pared de yeso: "Aquí estuvo MNA 12-8-70", como si hubiera alguien en el universo que le importara siquiera su existencia. Estas marcas son reconocibles, pero hay otras que nos pueden llevar a error. Conocer las evidencias que nos ayuden a diferenciarlas es básico para el cazador de signos y marcas de cantero que busca ese dato relevante para seguir su investigación. 

Leer más: ¿Cómo reconocer una marca de cantero?