Alineaciones astronómicas en la ermita de San Bartolomé de Ucero

Sabíamos por los trabajos del historiador Alejandro Aylagas que la tradición de los pueblos cercanos a la ermita de San Bartolomé de Ucero, en la provincia de Soria, se refiere a un particular efecto de luz. Según algunos testimonios relatados por los más viejos del lugar, el día del solsticio de invierno, los rayos solares que atraviesan el rosetón meridional del transepto iluminan una losa donde hay un bajorrelieve en forma de cruz patada [1].

Los resultados del estudio indican que el sol también llegaría a iluminar la losa en los equinoccios, pero esta vez por los rayos que entran por una de las saeteras del ábside, la misma donde curiosamente hay grabada una singular marca de cantería donde habrían sido preservadas las claves astronómicas de la orientación del templo. De ser así, la losa en forma de cruz patada, conocida por las gentes del lugar como la «piedra de la salud», estaría colocada en el mismo lugar donde la depositaron los constructores para señalar el solsticio de invierno y los equinoccios; una ubicación que no habría sido alterada durante las reformas que se acometieron a finales del siglo XIX.


Descargar PDF Alineaciones astronómicas en la ermita de San Bartolomé de Ucero en el cañón del río Lobos


 

Introducción


El folclore recoge leyendas muy antiguas, ecos de veladas intuiciones que, generación tras generación, se han transmitido de forma oral. En ocasiones, si uno se fija con atención, el hilo conductor es la creencia en la existencia de algún tipo de conocimiento perdido; de un símbolo que ya no se sabe interpretar y cuyo auténtico significado escapa a nuestra comprensión. Como escribe Juan García Atienza en uno de sus libros, «el convento del valle del río Lobos está encadenado a una tradición religiosa presente en aquella zona desde los albores de la humanidad. Forma parte de uno de los núcleos mágicos tradicionales de la península, de uno de esos lugares en los que se han ido sucediendo, a través de los tiempos, cultos, prodigios, milagros y fenómenos que escapan a la explicación racional, y misterios celosamente guardados por piedras que aún no han consentido en revelar el secreto que ocultan» [2].

Con el ánimo de aclarar si había algo de cierto en las historias que se cuentan sobre la losa de la salud, iniciamos un pequeño trabajo de campo para verificar, si teóricamente, la alineación en el solsticio de invierno a la que se refiere la tradición, puede llegar a producirse. Cuando menos, estas notas pueden resultar de interés como apuntes para una aproximación a la problemática que plantea el estudio de las alineaciones astronómicas en las construcciones del pasado y abrir el camino para nuevos trabajos [3].

Con la cautela que merecen unos resultados que, por diversas razones, aún no han podido ser confirmados en su totalidad, el estudio de las proyecciones de las sombras en la iglesia románica de San Bartolomé, nos va a permitir avanzar una primera hipótesis sobre las causas de su orientación que, efectivamente, estaría condicionada por factores astronómicos y daría razón de ciertos aspectos relacionados con la disposición de la planta y el alzado. Además, veremos como parte de esos conocimientos habrían sido preservados por los constructores en forma de signos lapidarios y otras representaciones que se pueden observar en algunos de los canecillos que adornan la fachada.

En los casos que no es posible un seguimiento diario de los juegos de luces y sombras que se producen en el interior de un templo o yacimiento arqueológico, tenemos a nuestra disposición programas informáticos que extrapolan los movimientos del Sol. Así podremos disponer de una gráfica que permite un seguimiento pormenorizado de las sombras que arrojan los objetos, día a día, y durante todo el año, en función de la orientación y las dimensiones de los elementos sometidos al análisis. Estos simuladores resultan muy útiles si contamos con una buena proyección planimétrica y un mapa topográfico con el perfil de la línea del horizonte. En su defecto, tenemos el complemento de las observaciones realizadas sobre el terreno en diferentes épocas del año.

Para realizar estas simulaciones resulta esencial el trabajo de campo, pues se hace necesario identificar aquellos elementos que por su localización, temática representada, o bien porque en su disposición se observan ciertas anomalías, destacan de alguna forma sobre el conjunto; se deben determinar la ubicación y orientación relativa de vanos y otras posibles entradas de luz y detectar la presencia en las fachadas de posibles marcadores de sombras.

Es importante tener en cuenta que, como sucede en la mayoría de las ocasiones, una iglesia, una catedral o un monasterio son construcciones donde conviven diferentes soluciones que se superponen en el tiempo y el espacio, consecuencia de las modificaciones, ampliaciones y reformas que ha sufrido el proyecto inicial a lo largo de los siglos. Por el camino se pierden muchos detalles originales y se añaden otros, con mayor o menor acierto, según los usos y estilos propios de cada época. En estos casos se hace imprescindible contar con el correspondiente levantamiento metrológico. Nos ayudará a distinguir los elementos originales de los añadidos con posterioridad. En este sentido, hemos tenido la suerte de que la iglesia de San Bartolomé ha llegado hasta nuestros días sin haber sufrido reformas estructurales significativas. Pocas veces se tiene la oportunidad de trabajar sobre la proyección original establecida en su día por el maestro constructor.

A falta de herramientas que nos proporcionen mayor precisión en los trabajos de campo, hemos dibujado la planta de la iglesia de San Bartolomé a partir de nuestras medidas, que han sido debidamente cotejadas con los levantamientos metrológicos realizados por Gaya Nuño [4], y los que se pueden consultar en la Enciclopedia del Románico [5]. Para resolver la cuestión de la orientación han resultado de gran ayuda las imágenes disponibles en el visor del sistema geográfico de parcelas agrícolas (SIGPAC) del Ministerio de Medio Ambiente [6].

Siempre es más peligroso dar algo por sabido, con el consiguiente riesgo de perder de vista datos que pueden resultar muy reveladores, que equivocarse tras realizar un exhaustivo análisis. En el primer caso la justificación consiste en una apreciación subjetiva que podrá ser un comentario más o menos acertado. En este trabajo hemos buscado las certezas allá donde los constructores las hallaron, analizando las técnicas que son necesarias para establecer la orientación de un templo; una operación donde intervienen, formando una estructura indisoluble, la geometría, las matemáticas y la astronomía. Gracias a ello, hoy sabemos algo más sobre estos prodigiosos libros de piedra que son las iglesias y catedrales medievales.

 


 

[1] «La capilla del Evangelio está dedicada a la Virgen de la Salud, imagen moderna de gran devoción por los pueblos comarcanos, que ofrecen numerosos exvotos. (…) Una losa grabada delante de esta capilla es el punto central donde los templarios podían determinar las coordenadas de otros mágicos, según cuenta la tradición. Sería un buen ejercicio esotérico, y esclarecedor, el averiguar la fecha exacta en que los rayos solares atraviesan la estrella pentagonal del rosetón, de la capilla de mediodía, e inciden sobre dicha losa. Hasta hace poco tres centenarios olmos impedían el determinar dicha fecha. ¿Podría tratarse del 24 de agosto, cuando se celebra la romería a la ermita? Esperemos que algún día se pueda responder a esta pregunta». Aylagas Mirón, Alejandro, La ermita templaria de San Bartolomé de Ucero (Soria), 2005: p.53.

[2] Atienza, Juan García, La meta secreta de los templarios, Ed. Martínez Roca, Madrid, 2000.

[3] El objetivo de la arqueoastronomía de posición es el estudio de las orientaciones astronómicas de los yacimientos arqueológicos prehistóricos y otros monumentos del pasado en días determinados del año, como los solsticios y los equinoccios, respecto a los movimientos del sol, la luna, las constelaciones o los planetas. Esta rama de la astronomía, aplicada en la construcción de los edificios, permite el seguimiento de los astros, las estrellas y otros fenómenos como los eclipses, del que se deduce su movimiento orbital diario, esencial para establecer el cómputo de la duración de las horas, los días y el año.

[4] Gaya Nuño, Juan Antonio, El románico en la provincia de Soria, Centro de estudios sorianos, p.94.

[5] VV.AA.: Enciclopedia del románico en Castilla y León, Tomo de Soria: Ucero, Ermita de San Bartolomé, pp.1133-44.

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