Las marcas de cantería en el contexto de la arquitecura medieval - El lapidario en forma de ballesta de la ermita de San Bartolomé del río Lobos

El lapidario en forma de ballesta de la ermita de San Bartolomé del río Lobos


Fuese una casualidad o no, lo cierto es que el lapidario en forma de pata de oca de la ermita de San Bartolomé parecía encajar bastante bien con las proporciones del templo. Siguiendo esta línea de razonamiento decidimos continuar con el análisis, fijándonos ahora en aquellos lapidarios que sólo aparecen una vez, acaso hubiese otro cuyas formas también se ajustasen a las trazas. Entre la gran cantidad y variedad de lapidarios que se pueden observar en los paramentos sólo pudimos encontrar cuatro que son únicos. Uno de ellos tiene la forma de una ballesta y se encuentra grabado en la esquina noroeste del transepto. Es una marca de cantería de dimensiones considerables, trazo profundo y buen estado de conservación. Aunque de entrada parezca algo tosca, si uno se fija más atentamente descubre detalles interesantes, como el punto perfectamente señalado del travesaño donde se colocó el compás para trazar el arco de la ballesta.

 

 

 Figura 3. Signo lapidario en forma de ballesta situado en una de las esquinas del transepto de la ermita de San Bartolomé.

 

De entrada, el lapidario en forma de ballesta nos pareció significativo por su semblanza con la planta en cruz latina del templo. Como habíamos hecho con el lapidario en forma de pata de oca lo redimensionados, conservando sus proporciones, para superponerlo sobre la planta del tempo. Tras un breve examen observamos que al hacer coincidir la cuerda de la ballesta con la longitud del transepto el travesaño se correspondía entonces con la longitud de la nave mayor, incluyendo los aleros del tejaroz del ábside.

 

 Figura 4. Signo lapidario en forma de ballesta sobre la planta de la ermita de San Bartolomé del río Lobos.

 

¿Era esto una casualidad o estábamos ante la evidencia de la vinculación de ciertos signos lapidarios con las proporciones de los templos donde se encuentran grabados? El hecho que las correspondencias entre las formas del lapidario y las dimensiones tanto de la nave mayor como del transepto se produjeran entre las razones que determinan las dimensiones de las dos naves nos pareció que merecía un análisis más detallado.

Por un lado, aun conociendo cuáles son las proporciones entre las dos naves sin recurrir a una plantilla sería bastante difícil lograr un buen resultado. En el mejor de los casos, y dependiendo de la habilidad de cada uno, dibujaríamos una ballesta que se aproximaría a esas razones, pero sin la precisión que se observa en el caso del lapidario en forma de ballesta del templo del río Lobos. Por otra parte, si a esas coincidencias añadimos que el «arco» de la ballesta acota el ábside por su parte interior, que la «nuez» indica la posición de las columnas situadas a la mitad de la nave mayor y que el «mango» señala la jamba del pórtico, sumamos ya demasiadas coincidencias como para atribuirlas todas a simple casualidad. Parecía evidente que quien labró esta marca de cantería puso especial cuidado en trasladar las proporciones del templo a las formas de la ballesta.

De todas formas, como este resultado por sí solo no era concluyente decidimos buscar otros lapidarios similares cuyas proporciones también se ajustasen a las trazas de los templos donde se encuentran labrados. Las marcas de cantería en forma de ballesta, sin ser demasiado comunes, están bien documentadas y sus diseños son suficientemente variados como para poder compararlas entre ellos. En el caso de que observáramos el mismo tipo de relaciones en otros lugares tendríamos más argumentos para plantear una primera hipótesis sobre la naturaleza de las estructuras geométricas de algunos signos lapidarios en relación a su vinculación con los edificios en cuestión. Es por ello que decidimos abordar su análisis desde una perspectiva esencialmente geométrica, siempre dentro de la tradición de los gremios de constructores medievales, y poniendo especial atención en las técnicas de representación en el plano de las que se servían aquellos maestros de la escuadra y el compás.

No es objeto de este artículo volver sobre todos los ejemplos que hemos ido recopilando durante los últimos meses [8]. Sólo nos ocuparemos de aquellos que son más significativos y que mejor ilustran algunas de las conclusiones a las que hemos llegado. Nuestra intención es hacer un alto en el camino para reflexionar sobre los resultados obtenidos y realizar una primera aproximación a la siempre escurridiza cuestión del significado de estos signos grabados en el secular silencio de las piedras de los templos medievales, por lo que, y antes de entrar en materia, veamos cuáles son las principales teorías al respecto.

 


 

[8] En el foro seguimos trabajando y reuniendo ejemplos; además de los lapidarios en forma de ballesta hemos analizado otros tipos como son báculos, lanzas, llaves y losanges entre otros. Para más información: http://www.signoslapidarios.org/inicio/forum/signos-lapidarios-y-arquitectura.

 

Safe Creative #1204031416369 Las marcas de cantería en el contexto de la arquitecura medieval - (c) - Rafael Fuster Ruiz y Jordi Aguadé Torrell

 

 

 

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