Las marcas de cantería en el contexto de la arquitecura medieval - Las «marcas de planimetría»: una investigación abierta

Las «marcas de planimetría»: una investigación abierta


Para disfrutar una composición musical no es necesario saber interpretar una partitura, aunque si tenemos nociones de solfeo podremos apreciar otras cualidades. Sabemos que en la tradición de la arquitectura sagrada el templo era concebido como una imagen del cosmos, como si se tratase de una metáfora de la misma estructura de la realidad. Todos y cada uno de los elementos que conforman el recinto sagrado deben estar vinculados por un principio subyacente, el auténtico eje vertebrador de todo cuanto sucede en el trazado regulador. Como la armonía es un concepto abstracto, que adquiere forma numérica a través de las leyes de la proporción, para poder apreciar las cualidades del trazado es necesario recurrir a métodos auxiliares de carácter geométrico o matemático.

En muchas ocasiones, la adscripción formal de un edificio a un estilo arquitectónico no es suficiente para explicar la naturaleza de las claves que se encuentran implícitas en su génesis, donde suelen convivir soluciones técnicas de diversa procedencia en el tiempo que se superponen en el espacio, por lo que se corre el riesgo de pasar por alto detalles importantes. El conocimiento de las fórmulas y los juegos geométricos empleados para el diseño de los trazados ayuda considerablemente al conocimiento del edificio, de sus orígenes e historiografía, lo que aumenta nuestra comprensión sobre el arte y la ciencia de la arquitectura sagrada, entendida ésta como la búsqueda de la perfecta unión entre el Cielo (círculo) y la Tierra (cuadrado) a través de la medida justa, esto es, la estructura y las formas del templo.

En este artículo hemos utilizado el término de «marcas de trazado» para referirnos a aquellos signos lapidarios cuyas proporciones, que suelen ser notables, reproducen las de los templos donde fueron grabados, ya sea del conjunto, de alguna de sus partes o bien de otros elementos arquitectónicos como son las bóvedas y los arcos, las columnas y los capiteles, los altares y los pórticos entre otros.

 

Figura 34. Propuesta para incluir las marcas de trazado dentro del grupo de signos lapidarios correspondiente a las marcas de cantero realizadas por artesanos y constructores (según la clasificación de Jean-Louis Van Belle para el CIRG).

 

Como apunta Juan Carlos Navarro Fajardo en su trabajo sobre las bóvedas góticas de la Catedral de Orihuela, toda planta y estructura compositiva debe contener alguna forma geométrica premeditada, por lo que tan sólo resta tratar de encontrarla. Si por una lado el estudio comparado de la tipología de las marcas de cantero nos permite establecer una estratigrafía que ayuda a determinar la edad de las distintas partes de una construcción, lo que permite hacernos una idea de cuál ha sido su evolución a lo largo del tiempo; por otro, el estudio de las proporciones de las «marcas de trazado» en relación a las redes podría desvelar cómo fueron concebidas las trazas originales del edificio. Algunas proporciones son fáciles de obtener, como las basadas en la raíces cuadrada de dos, tres y cinco o la sección áurea; pero como se desprende del análisis de las redes de los gremios de la Baühutte hay otras proporciones que no son tan fáciles de hallar, a menos que dispongamos de la plantilla adecuada y sepamos cómo debemos trabajar sobre ella [52].

El hecho que las proporciones de las «marcas de trazado» sean notables supone un trabajo añadido para quien las talló; lo que no excluye su posible contenido simbólico, sino que lo amplía y complementa. En este sentido, el responsable de estas marcas de cantero no pudo ser el picapedrero que se dedicaba a escuadrar los sillares, sino alguien que sabía muy bien cuáles eran los movimientos que habían servido para establecer las trazas del edificio, y que conocía, por lo tanto, el secreto de sus proporciones. Las «marcas de trazado» serían como las «recetas geométricas» que habrían sido empleadas por los constructores para levantar el edificio.

Además de una cuestión funcional, las «marcas de trazado» habrían servido también para preservar el saber acumulado durante largos años de aprendizaje y formación [53]. Siendo su oficio el de la construcción, aunque sólo fuese por deformación profesional, cabría esperar que al menos algunas marcas de cantero hagan alusión a los teoremas que les ayudaron a levantar edificios que trataban de reflejar la perfección de la gloria divina a través de los secretos de la forma y el número. Es lógico pensar que para preservar esas fórmulas magistrales emplearan el lenguaje que mejor dominaban y que nos legaran, en forma de acertijos grabados en la piedra, los arcanos de un «corpus geométrico» de gran riqueza donde se conjugan significado y significante para dar razón de los fundamentos del arte y la ciencia de la construcción.

 


 

[52] El análisis de las proporciones de las redes para determinar cómo pueden ser empleadas como operadores geométricos nos conduce al estudio topológico de las razones que se desprenden de estas matrices, lo que permitiría confrontarlas con el sistema de proporciones de los edificios en cuestión para tratar de deducir la red que fue empleada y de qué forma.

[53] En un documento inglés de mediados del siglo XIV se establecen las bases del oficio de la albañilería. Conocido como las Constituciones de la Masonería comienza con las siguientes palabras: «aquí comienzan las Constituciones del arte de la geometría de acuerdo a Euclides». Según este texto, Euclides fue maestro en el arte de la mampostería porque recogió la tradición geométrica de los egipcios, de los cuales habría pasado a manos de los israelitas en cautiverio y de éstos, a través de David y Salomón, al rey Carlos II de Francia. Según las Constituciones, esta tradición operativa fue adoptada por el rey Athelstan de Inglaterra por medio de las enseñanzas de San Albano. El hijo del rey se convirtió en el primer maestro de la Masonería, instituyendo la organización profesional de los constructores de obra y arquitectos.

 

Safe Creative #1204031416369 Las marcas de cantería en el contexto de la arquitecura medieval - (c) - Rafael Fuster Ruiz y Jordi Aguadé Torrell

 

 

Agradecimientos


 

Muchos han sigo los amigos que nos han ayudado a realizar este artículo con sus ideas y aportaciones. Entre ellos, queremos agradecer a Nuniloo el interés que ha mostrado desde un principio por esta propuesta, así como su participación en la recopilación de lapidarios susceptibles de ser clasificados como «marcas de trazado», denominación que en su día propuso para este tipo de marcas de cantero desde el foro Caminado entre Románico (http://elpasiego.foroactivo.com/). Gracias por compartir el interés por este apasionante alfabeto tallado en la piedra que son las marcas de cantero que tantas y tan interesantes lecturas admite.

Gracias también a quienes elaboraron las planimetrías de los templos románicos que nos han servido en este trabajo:

http://www.romanicoennavarra.info/

http://www.romanicoaragones.com/5-MapaActivo/Espana.htm.

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