Las marcas de cantería en el contexto de la arquitecura medieval - Las «marcas de honor» de la Bauhütte y la importancia de las proporciones

 

Las «marcas de honor» de la Bauhütte y la importancia de las proporciones


Sabemos que uno de los secretos mejor guardados por las cofradías de constructores medievales era la forma de obtener el alzado a partir de la proyección de la planta, una operación que requería toda la atención pues de ella dependían no sólo la firmeza y estabilidad del edificio sino también su calidad estética y la correcta articulación del sistema de proporciones. Estas operaciones se obtenían con la sola ayuda de una escuadra y un compás y eran plasmadas sobre una plantilla que luego se traducía a escala en las dimensiones y las proporciones del edificio. Todos estos movimientos servían para establecer los patrones de referencia que permitían controlar cada una de las fases constructivas durante la ejecución de la obra. Por otro lado, hemos visto que las proporciones de los lapidarios analizados se corresponden con razones matemáticas notables que tienen su reflejo en las trazas de los edificios en cuestión. Como ya dijimos, tales diseños no pueden realizarse sin antes saber qué es lo que se quiere representar, lo que implica la aplicación de una estrategia geométrica bien definida. A pesar de que es una cuestión que evidentemente requiere un análisis más riguroso y exhaustivo, los ejemplos que hemos ido recogiendo indican que existe una estrecha vinculación entre las proporciones de los lapidarios y las trazas de los edificios, por lo que, de ser cierta esta suposición, debe haber algún tipo de método que explique todos esos paralelismos.

El arquitecto vienés Franz Rziha en su monumental obra publicada en 1881 recogió más de 9.000 marcas de cantería entre bizantinas, románicas y góticas [22]. Tras estudiar las denominadas «marcas de honor» de las corporaciones de la Bauhütte [23] llegó a la conclusión de que el denominador común de todos estos signos de reconocimiento era de orden geométrico, pues se obtienen con escuadra y compás mediante la duplicación, concatenación y rotación de polígonos inscritos en un círculo cuyo radio es la razón de la medida de referencia.

Buena prueba de ello son cerca del millar de «marcas de honor» cuyas proporciones analizó en función de tres tipos de redes geométricas. Mostró que podía dar razón de los diseños de «las marcas de honor» en función del diseño de estas plantillas geométricas. Estas redes serían la herencia de una muy antigua tradición arquitectónica, de fuerte raigambre pitagórica, cuyas claves nos remiten a una concepción muy particular de la arquitectura en donde las leyes de las proporciones son el vehículo de expresión que utiliza el maestro arquitecto para representar en su obra la perfección que hay implícita en los números [24].

Como dijimos, estas plantillas se dibujan fácilmente utilizando la escuadra y el compás. La red cuadrada y la triangular se obtienen siguiendo el mismo método a partir dos de las figuras más apreciadas en la tradición de la geometría sagrada: el octagrama y la Estrella de David. En todo caso, el resultado final son unas retículas muy versátiles sobre las que es posible dibujar una gran cantidad de formas y figuras siempre regidas por una simetría que podríamos calificar como esencial.

 

Figura 17. Los tres tipos fundamentales de redes geométricas: cuadrada, triangular y circular.

 

En la matriz cuadrada, las diagonales resultantes generan 64 cuadrados menores y según Franz Rziha era la reservada para las firmas de los gremios de los canteros y mazoneros, encargados de extraer los bloques de piedra de la cantera según las indicaciones del maestro de obras. Si sobre esta red trazamos círculos circunscritos a todos los cuadrados interiores aparece una figura de cuatro hojas, de donde provienen las marcas de honor de la Gran Logia de Viena. El segundo tipo de red, que se obtiene con la duplicación de un triángulo equilátero, era la propia de los sellos gremiales de las corporaciones dependientes de la Gran Logia de Colonia. Si sobre esta red se trazan círculos circunscritos a los triángulos interiores se forma la figura de un rosetón trilobulado, correspondiente a los signos otorgados a la Gran Logia de Berna.

 

Figura 18. Algunas marcas de honor de las logias germánicas de la Baühutte sobre las redes.

 

Aunque el diseño de las redes parte de un principio muy sencillo éste puede llegar a alcanzar un elevado grado de complejidad a medida que replicamos los polígonos y proyectaos los ejes de simetría buscando nuevos puntos de intersección. El arte islámico es un buen ejemplo de este sistema donde los patrones geométricos desarrollados sobre grandes superficies denotan gran precisión en su ejecución. Cualquier defecto producido por desajustes en la disposición de las figuras, por pequeño que sea, puede alterar el resultado final e incluso introducir niveles de distorsión que impidan resolver la trama con éxito [25].

 


 

[22] Rzhia, Franz, Etude sur les marques de tailleurs de pierres, Editions Vega - Franc-Maçonnerie.

[23] La federación de gremios de canteros y constructores de la Bauhütte estuvo operativa entre los siglos xiv y xv. Las corporaciones más importantes establecieron sus respectivas logias en las ciudades de Estrasburgo, Colonia, Viena y Berna. Las marcas de honor son las firmas y sellos que eran otorgados a los diferentes talleres que identificaban sus trabajos, algo así como una marca que distinguía los derechos de propiedad de estos gremios.

[24] «Con larga tradición estarían las tramas geométricas, heterogéneas pero con el común deno­minador de ser no finitas, y las más simples, regidas por una única y sencilla regla de generación (ortogo­nalidad, giro, proporcionalidad.) El histórico recurso a tramas planas, cuadrículas, trazados reguladores, etc. ha aportado desde siempre al proyectista ciertas seguridades, la confianza de que aplicando alguna herramienta gráfica el resultado era adecuado o con­forme a raçón. Incluso a veces, por el fuerte vínculo con el tipo arquitectónico, se convertía en su insepa­rable soporte, quedando la arquitectura presa de un orden geométrico superior». García Ortega, Antonio Jesús, Tramas geométricas como sistema ordenador abierto. Aplicaciones arquitectónicas. Universidad de Sevilla, p 83.

[25] Conocemos cuatro formas de rellenar un plano con figuras periódicas. La primera es mediante la traslación y consiste en desplazar las figuras a una nueva posición sin giros de ningún tipo. La segunda es la rotación y consiste en girar la figura con centro en algún punto determinado y con un ángulo concreto. La tercera operación es la reflexión, es decir, replicar las figuras de manera especular dado un eje de simetría. Finalmente está la simetría de deslizamiento, se trata de una reflexión seguida de una traslación en la dirección del eje de reflexión. Estas cuatro estrategias se denominan movimientos en el plano y son isometrías, es decir, que conservan en todo caso las distancias. Las dos primeras conservan la orientación y las dos últimas la invierten. Esto es lo más importante, porque así cada figura puede contener dibujos asimétricos que hagan variar la composición. Todas estas transformaciones se combinan entre ellas dando lugar a estructuras algebraicas que se denominan grupos de simetrías, como sucede con la organización de los cristales de roca. Fedorov demostró a finales del silgo XIX que no hay más de 17 estructuras básicas para las infinitas decoraciones posibles del plano formado por mosaicos periódicos. Son los grupos cristalográficos planos. Cada uno de ellos recibe una denominación que procede de la cristalografía y se pueden clasificar según sea la naturaleza de sus giros. Aunque los autores de los mosaicos de la Alhambra no podían conocer el teorema de Fedorov, y por lo tanto cuántos grupos de simetrías podían usarse para rellenar el plano, lo cierto es que de alguna forma llegaron a ese conocimiento tal y como lo demuestran los últimos estudios realizados, algo que no deja de ser ciertamente sorprendente.

 

Safe Creative #1204031416369 Las marcas de cantería en el contexto de la arquitecura medieval - (c) - Rafael Fuster Ruiz y Jordi Aguadé Torrell

 

 

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