Las marcas de cantería en el contexto de la arquitecura medieval - La posible vinculación entre los lapidarios, las trazas de los edificios y las redes de la Baühutte.

La posible vinculación entre los lapidarios, las trazas de los edificios y las redes de la Baühutte


Llegados a este punto del estudio nos preguntamos qué sucedería si superponíamos los lapidarios estudiados sobre las matrices de los gremios de constructores de la Baühutte, tal y como hizo Franz Rziha con las «marcas de honor» de las diferentes corporaciones y talleres de constructores. Como era de esperar, las proporciones de muchos de los lapidarios que habíamos recogido parecían adaptarse bastante bien a las redes.

 

Figura 26. Ejemplos de lapidarios románicos sobre las redes de la Baühutte.

 

Esto nos hizo pensar que si los lapidarios que reproducen las peculiaridades de las trazas de los edificios donde se encuentran encajan a su vez con las redes que recogió Franz Rziha tenía que haber alguna relación entre éstas y los sistemas de representación en el plano que eran empleados por los constructores medievales, o dicho de otro modo, ¿las proporciones de los lapidarios y las trazas de los edificios fueron obtenidas utilizando el mismo método?

Si bien es cierto que en este punto caben tantas interpretaciones como posibilidades de ajustar los lapidarios a las redes, también lo es que hay una serie de principios básicos que deben cumplirse en todos los casos, y a ellos hemos de atenernos, como por ejemplo la relación entre la longitud y la anchura del edificio. El teorema de Pitágoras es el que es desde hace, por lo menos, dos mil quinientos años. En la tradición de la arquitectura sagrada hay ciertos principios que el maestro constructor no podía ni debía ignorar porque son la herencia de una tradición operativa muy antigua, cuya efectividad ya había sido más que demostrada. Las redes que sirvieron para diseñar las «marcas de honor» de los gremios y talleres de la Baühutte serían la prueba de esa pervivencia en el tiempo de los métodos y las técnicas propios de la arquitectura como ciencia y arte de la construcción.

Las conclusiones que se desprenden del análisis de las proporciones de los lapidarios se podrían resumir en las siguientes premisas:

  1. Las proporciones de las marcas de cantería analizadas suelen ser razones notables que se obtienen a partir de operaciones geométricas muy concretas.
  1. Esas mismas razones se corresponden con aspectos relativos a los sistemas de proporciones de los edificios donde se encuentran grabadas o bien relacionado con el diseño de los elementos arquitectónicos que lo conforman.
  1. Sus diseños se pueden obtener, en la gran mayoría de las ocasiones, a partir de las redes geométricas que empleaban los gremios germánicos de constructores de la Baühutte.
  1. Si por un lado los lapidarios se ajustan a las trazas de los edificios y por otro encajan con las proporciones determinadas por las redes, se deduce que tales proporciones fueron obtenidas de la misma forma, operando sobre las matrices a modo de auténticas calculadores de proporciones.
  1. Si es así, la información contenida en la morfología de estos lapidarios revelaría las claves geométricas de las operaciones que sirvieron para establecer las trazas del edificio, ya que en ambos casos fue establecida siguiendo las mismas reglas, lo que podría ayudar a determinar en muchos casos la disposición original del trazado ideado por el maestro constructor.

Para algunos, las redes recogidas por Franz Rzhia, con sus innumerables intersecciones y segmentos, son harto complejas como para que no encajen con las proporciones de las «marcas de honor», por lo que sus teorías son fruto de un análisis interesado, supeditado a priori por los patrones geométricos empleados. Es más que posible, y en este sentido cualquier análisis que podamos hacer siempre estará condicionado por los resultados que se buscan. Sin embargo, hay ciertos principios que siempre han de cumplirse, como por ejemplo la relación entre el ancho y el largo. Si esta primera condición no se cumple difícilmente lo harán el resto. Partiendo de esta base, el hecho que se observen paralelismos entre los diseños de algunos signos lapidarios y las trazas de los edificios nos lleva a pensar que tal vez esos paralelismos no sean sólo fruto del azar, sino las evidencias de los métodos de proyección en el plano que empleaban los maestros arquitectos medievales.

 

Figura 27. Lapidarios en forma de ballesta del monasterio de la Oliva sobre redes triangulares.

 

Si algunos lapidarios se adaptan a las geometrías determinadas por las redes y también a las trazas del edificio, los métodos empleados han de corresponderse en ambos casos, indicio de que fueron obtenidas de forma similar siguiendo patrones equivalentes. Si así fuese, y a falta de otros estudios que puedan aclarar este punto, de lo que no cabe duda es que estas redes ofrecen una base muy adecuada para analizar las proporciones de los lapidarios, con independencia de otros factores; y nos proporcionan una base para el análisis del supuesto trinomio formado por las marcas de trazado, las trazas y las redes.

Aunque podría parecer algo aventurado buscar similitudes entre plantillas geométricas diseñadas en pleno gótico y las trazas de templos románicos del siglo XII no tardamos en encontrar un ejemplo en el mismo monasterio de la Oliva. Gracias a la recopilación de Simeón Hidalgo ya habíamos localizado lapidarios en forma de ballesta que encajaban con las trazas de la iglesia románica. Al analizar sus proporciones en función de la red triangular habíamos observado correspondencias que nos parecieron significativas, por lo que decidimos superponer la planta de la iglesia sobre esa misma red.

 

Figura 28. Planta de la iglesia del monasterio de Santa María de la Oliva sobre la red triangular.

 

Si nos fijamos en las proporciones básicas, esto es largo y ancho de la nave mayor y el transepto, al colocar la red de manera que la altura del triángulo equilátero exterior (AB) se corresponda con la distancia del pie de la nave mayor al centro del ábside, los lados de la estrella hexagonal de tercer nivel indica el espacio interior de la nave mayor (G1 y G2), mientras que el paralelogramo que la contiene señala el ancho de la misma (E1 y E2). Empleando la plantilla de esta forma también quedan acotadas la longitud del transepto (F1 y F2), y la longitud total de la nave mayor del pie hasta el transepto (D1 y D2) e incluyendo el ábside (AC), perfectamente delimitado por uno de los triángulos equiláteros de segundo nivel [30].

Aunque podríamos pensar que debido a la relativa complejidad de la red siempre vamos a encontrar puntos que encajen con la disposición en planta del edificio, es necesario además que los segmentos determinados por esos mismos puntos puedan ser replicados modularmente de forma sencilla y eficaz, por lo que tales operaciones deben tener su reflejo en la disposición del resto de elementos arquitectónicos que forman el recinto, estableciendo las relaciones entre ellos manteniendo siempre la simetría en base a una misma razón.

El teorema de Pitágoras es el que es desde hace, por lo menos, dos mil quinientos años. En la tradición de la arquitectura sagrada, caracterizada por una filosofía de trabajo donde no hay espacio para lo casual, seguía ciertos principios que el maestro constructor no debía ignorar; herencia de una tradición operativa cuyas raíces se encuentran a la más remota antigüedad que había demostrado su efectividad. En este sentido, es posible que las redes que sirvieron para diseñar las «marcas de honor» de los gremios y talleres de la Baühutte sean la prueba de esa pervivencia en el tiempo de los métodos y las técnicas de la arquitectura como ciencia y arte de la construcción.

 


 

[30] Para realizar un estudio con garantías sería necesario contar con reproducciones de calidad de las marcas de cantería, la planimetría del edificio y conocer la cronología de las diversas etapas constructivas para tener en cuenta las remodelaciones que hubieran podido afectar la disposición original de las trazas.

 

Safe Creative #1204031416369 Las marcas de cantería en el contexto de la arquitecura medieval - (c) - Rafael Fuster Ruiz y Jordi Aguadé Torrell

 

 

 

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