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TEMA: El culto al Sol Invictus

El culto al Sol Invictus 5 años 2 meses antes #549

  • Rafael Fuster Ruiz
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Las puertas solsticiales

El Sol es un símbolo sagrado universal para todas las religiones de la antigüedad. Así por ejemplo, el cristianismo adoptó el signo solar como imagen de Jesucristo, nacido el 25 de diciembre, la fiesta del Sol Invictus.

El solsticio de invierno (Janua coeli) y el solsticio de verano (Janua inferni) se corresponden con los Misterios Mayores y los Misterio Menores respectivamente. El dios Jano era el dios de la iniciación y por ello presidía las celebraciones de los Collegia Fabrorum romanos en los solsticios. El cristianismo asimiló esta tradición e identificó a Jano con los dos Juanes, el Evangelista y el Bautista, con los solsticios de invierno y verano.

Carlos Sánchez-Montaña nos recuerda que "el tetragrama de Arkho-Jano-Quirino es el símbolo en piedra más repetido a lo largo de los caminos de Europa. Su relieve en dinteles de entrada a templos, en lápidas y murales es la presencia de lo más sagrado, "la causa de todas las causas", del Principium Deorum. Jano-Quirino es el dios de la Astronomía y de la Arquitectura y, en su honor, se celebraban en Roma las dos fiestas solsticiales, correspondientes a la apertura de las dos mitades: ascendente y descendente, del ciclo zodiacal; es decir, a los puntos del año que, en el simbolismo astronómico, representan las puertas de las vías celestial e infernal (Janua Coeli y Janua Inferni). Jano se presenta con dos llaves, una de oro y otra de plata, llaves de ambas puertas solsticiales y también, respectivamente, la de los grandes misterios y la de los pequeños misterios".

Al templo de Jano en Roma, que tiene la forma de un cubo perfecto, se llega por un camino que era conocido como Callis Ianus (sendero de Jano), y que simbolizaba una senda ritual que vinculaba al iniciado con el Cosmos. El aspirante se introducía en el templo por la puerta de Oriente, realizando un recorrido en el sentido de las agujas del reloj, para salir por la puerta de Occidente tras rodear la imagen del dios.

Para más información podéis consultar el artículo de Carlos Sánchez-Montaña en su blog "El Tablero de Piedra": El Templo de Jano Quirino en Roma.

Alineaciones en los equinoccios

A raíz del estudio que hemos realizado en San Bartolomé de Ucero nuestro amigo Xavier ha publicado un interesante post sobre un efecto de luz que se produce en la iglesia de Sant Martí de Biure en el equinoccio. Los rayos solares que atraviesan el óculo situado al oeste atraviesan la nave central llegando a incidir sobre el altar. Como indica Xavier, el hecho que la orientación canónica sea Este-Oeste permite este fenómeno, que hemos observado en otros templos parece tener una estrecha vinculación con el ritual solar de consagración de un templo.

Conocer el día del equinoccio era de vital importancia en la antigüedad, pues servía para determinar la Pascua. Del comienzo de la primavera dependen las fechas de la Semana Santa. El Viernes Santo es el día inmediatamente posterior a la primera Luna llena de Primavera en el hemisferio norte, es decir, después del 21 o 22 de marzo. Desde el Concilio de Nicea, los Padres de la Iglesia dispusieron que la Pascua cristiana se celebrase el primer domingo después del primer plenilunio del equinoccio de primavera.

El pueblo de Israel, pueblo nómada y pastor, celebraba desde tiempos remotos, al igual que otros pueblos de similares características, una serie de ritos de tipo propiciatorio coincidentes con el equinoccio de primavera para obtener la fecundidad del ganado en la época de la trashumancia que se iniciaba en esas fechas.

La Pascua cristiana es una fiesta móvil: su inicio lo marcaría el primer domingo siguiente de la luna llena o plenilunio tras el equinoccio de primavera, es decir, entre el 21 de marzo y el 25 de abril. Intentos de cambio posteriores para transformar la Pascua en una fiesta fija (aprobado en el curso del Concilio Vaticano II) no han podido imponerse.

La aplicación en arquitectura de principios astronómicos puede rastrearse a lo largo y ancho del planeta, ya desde épocas muy tempranas. John Wood, el arquitecto de Bath, uno de los primeros investigadores que se fijaron en la especial disposición de los círculos de piedra megalíticos, llegó a la conclusión que los antiguos constructores habían codificado sus conocimientos en el diseño de los trazados.

Esta tradición constructiva, basada en el uso de la geometría y las matemáticas, denota profundos conocimientos de las técnicas que han permitido cartografiar el mapa de la esfera celeste. La aplicación en arquitectura de principios astronómicos puede rastrearse a lo largo y ancho del planeta, ya desde épocas muy tempranas. John Wood, el arquitecto de Bath, uno de los primeros investigadores que se fijaron en la especial disposición de los círculos de piedra megalíticos, llegó a la conclusión que los antiguos constructores habían codificado sus conocimientos en el diseño de los trazados.

Lockey, fundador de la revista Nature, publicó en 1870 sus estudios sobre las alineaciones astronómicas de Stonehenge, desde entonces multitud de estudios no han hecho sino confirmar la gran capacidad y destreza de las culturas megalíticas para construir estos círculos de piedra, que fueron erigidos, con toda intención, a modo de auténticos observatorios astronómicos.

Lord Wansey, en su obra Stonehenge publicada en 1796, comparando las habilidades geométricas y los conocimientos astronómicos de los responsables de los círculos de piedra megalíticos con la ciencia de los caldeos, griegos y brahmanes escribió: "Si un brahmán contemplara las ruinas de Stonehenge, podría, posiblemente, comprender más sobre sus diseño que nosotros y localizar algunos vestigios de un arte totalmente desconocido para nosotros".

Como escribe Dick Teresi en su libro Los grandes descubrimientos perdidos: “la astronomía antigua y no occidental es anterior al telescopio, una astronomía a simple vista. Sin embargo, incluso sin telescopios, los antiguos hindúes, mucho antes que Copérnico, supieron que la Tierra giraba alrededor del Sol y, mil años antes de Kepler, supieron que las órbitas de los planetas eran elípticas; los árabes inventaron el observatorio y dieron nombre a la mayoría de las estrellas que nos resultan más conocidas; los chinos cartografiaron el cielo; y los amerindios anotaron importantes acontecimientos astronómicos con dagas de luz o serpientes ópticas que aún nos impresionan hoy en día.”
"Ars sine scientia nihil est", atribuido a Jean Mignot, siglo XIV.
Última Edición: 5 años 2 meses antes por Rafael Fuster Ruiz.
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El culto al Sol Invictus 5 años 2 meses antes #550

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Cuando Robert Hanna, investigador de la Universidad de Otago en Dunedin (Nueva Zelanda), visitó el Panteón de Agripa, se dio cuenta que podría ser algo más que un simple templo.

"La luz puede llegar al Panteón a través de dos zonas: la gran puerta de entrada, en el norte, y el agujero en el techo. Dado que el edificio se orienta al norte, la luz del sol sólo puede entrar directamente al edificio a través del techo", explica a Efe el artífice de este hallazgo, Robert Hannah, de la Universidad neozelandesa de Otago.

"El Panteón se orienta casi directamente al norte -añade-, por lo que al mediodía la luz solar entra a través del agujero del tejado y cae en algún punto sobre una línea imaginaria encima, sobre o bajo la puerta de entrada".

Durante los meses del invierno, la luz del Sol del mediodía traza una trayectoria a través del interior de la cúpula. En verano, con el Sol en lo más alto del cielo, el rayo de luz alumbra los muros inferiores y el suelo. En los dos equinoccios, en marzo y septiembre, la luz solar que atraviesa el óculo impacta en la unión entre el muro y el suelo, sobre la gran puerta norte del Panteón. Una verja existente sobre la puerta permite que un haz de luz llegue al atrio de entrada, el único momento del año en el que esta zona queda iluminada si las puertas están cerradas.

Panteo_Agripa.png
Luz solar durante los equinoccios (infografía de New Scientist).

Hannah cree que no se trata de una coincidencia. En tiempos romanos era habitual utilizar un hemisferio hueco con una abertura en lo alto como reloj solar, aunque a una escala mucho menor, lo que permitía mostrar la época del año. Mientras la cúpula del Panteón es bastante plana en el exterior, forma un hemisferio perfecto en el interior.Según palabras del propio Hannah "Esto es una característica de diseño bastante deliberada".

Esta explicación sobre el uso alternativo del Panteón, publicada recientemente en la revista científica británica New Scientist, se basa en las distintas posiciones que adquiere la luz solar a lo largo de los días y los meses en la enorme cúpula de la construcción romana, que fue consagrada como iglesia católica en el año 609.

Para más información podéis consultar el artículo de Carlos Sánchez-Montaña sobre El Panteón de Roma.

Fuentes: Miguel Cabanillas (EFE) y Javier García Blanco.
"Ars sine scientia nihil est", atribuido a Jean Mignot, siglo XIV.
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