Entrevista en la Huella Románica con Cristina Parbole

Entrevista con Cristina Parbole, impulsora del blog "La Huella Románica", una iniciativa para difundir y proteger el románico palentino que os invitamos a conocer: http://lahuellaromanica.wix.com/la-huella-romanica

 

 

La Huella Románica: ¿Cómo surge la idea de crear el proyecto SIGNO?

Rafael Fuster: Siempre me ha fascinado la historia del arte y la arquitectura, especialmente durante la Edad Media. En mis viajes por las sendas del románico descubrí un fenómeno muy particular y completamente desconocido para mí: la costumbre de los artesanos y constructores medievales de grabar todo tipo de signos y figuras en los muros de ermitas, iglesias, catedrales y castillos. No existe documentación hasta bien entrado el siglo XV, por lo que se desconocen las razones por las cuales a partir del siglo XI se recupera la costumbre de grabar signos en las construcciones, herencia que puede rastrearse en la arquitectura romana, ni se sabe a ciencia cierta qué función tenían. Esto despertó mi curiosidad y me empujó a indagar por mi propia cuenta.

Bien pronto me di cuenta de que si quería llegar a alguna conclusión era necesario contar con un amplio repertorio de marcas de cantería. Así fue como comencé a hacer fotografías allá por donde iba, al tiempo que iba estudiando las diferentes teorías, tratando de encontrar algún sentido al proceder de los constructores. Poco a poco, la simple afición fue dando paso a algo más serio.

Pero tampoco bastaba con tener un amplio repertorio fotográfico. Era necesario ordenar el material que se iba acumulando. Dar respuesta a las incógnitas que plantean las marcas de cantería, dada la gran extensión geográfica y temporal del fenómeno, es una tarea que solo es posible abordar con garantías mediante una plataforma de trabajo coordinado. Por esta razón junto a Jordi Aguadé, y espoleados por Álvaro Rendón Gómez, experto geómetra y gran conocedor de la actividad de los gremios de constructores, decidimos desarrollar una página web con el objetivo de ofrecer a los investigadores un espacio de trabajo donde poder guardar sus trabajos de campo para después realizar su posterior catalogación.

La Huella Románica: Nos gustaría conocer un poquito más sobre sus creadores, ¿quiénes sois?

Rafael Fuster: A día de hoy el equipo de trabajo lo formamos tres personas. Jordi Aguadé, amigo y compañero de trabajo, se sumó a la búsqueda hace ya unos años. Trabajamos como programadores en el sector de la informática, pero compartimos la misma fascinación por la historia de la ciencia y el arte. El estudio de la arquitectura medieval, como síntesis y compendio de todas ellas, es un campo de investigación apasionante; y las marcas de cantería, como parte del proceso constructivo, las notas a pie de página que nos permiten ahondar en su comprensión.

Juntos comenzamos a estudiar los signos lapidarios desde una perspectiva geométrica, pues sospechábamos que podían ser algo más que la señal de un simple cómputo para cobrar por pieza tallada. Esto nos permitió ampliar la visión que teníamos y se comenzó a fraguar la hipótesis en la que estamos trabajando, a saber, que un buen grupo de marcas de cantería fueron trazadas siguiendo estrictos procesos geométricos y que éstos, en ocasiones, tienen que ver con aspectos constitutivos de los edificios donde se encuentran.

Una hipótesis que comenzamos a desarrollar con la ayuda de Álvaro Rendón Gómez, quien se ofreció a dibujar y tratar de hallar los trazados de los signos lapidarios que habíamos recopilado. La intención era comprobar si la geometría es parte constitutiva esencial de un grupo de marcas de cantería. Tras analizar cerca de 1500, los resultados que obtuvimos indican que así es.

La Huella Románica: ¿Quiénes pueden participar en el proyecto SIGNO?

Rafael Fuster: La plataforma de trabajo del proyecto SIGNO está abierta a todo el mundo. El público en general encontrará, además de una completa base de datos, una serie de artículos y estudios sobre gliptografía y sobre la actividad de las corporaciones medievales de canteros; así como información sobre la historia de las construcciones estudiadas.

Quienes estén interesados en colaborar pueden hacerlo como cazadores de marcas, incorporando las fotografías de sus trabajos de campo al catálogo; o bien como investigadores, ayudando en las tareas de ordenación y colaborando con sus artículos y estudios. Otra posibilidad es participar en los temas abiertos a debate en el Fórum de la página web o en los grupos de trabajo de las redes sociales, donde compartimos información y experiencias.

Queremos abordar el estudio de la obra y la vida de los constructores medievales desde una perspectiva multidisciplinar. Historia, geometría, matemáticas, astronomía y simbolismo se conjugan en el antiguo arte de la construcción formando una trama que admite diversas lecturas. El maestro arquitecto, para concebir un templo, no distinguía entre arte, ciencia y religión; sabía que era necesario trabajar las dos vías, la humana y la divina, la teórica y la práctica, para dar forma a la Obra según los cánones de la arquitectura sagrada.  Recuperar y difundir este legado es el principal objetivo de la plataforma del proyecto SIGNO.

La Huella Románica: Mucha gente va conociendo qué es una “marca de cantería”, pero para aquellos que todavía no lo tienen muy claro, ¿cómo las definiríais vosotros?

Rafael Fuster: Una pregunta que no tiene fácil respuesta. Hay muchas teorías sobre sus posibles significados y funciones. Entre los mismos investigadores no hay consenso. Es uno de los motivos que nos impulsaron a tratar de establecer una clasificación, partiendo de los trabajos realizados por Jean-Louis Van Belle y por el CIRG (Centre International de Recherches Glyptographiques), que nos permita describirlas y ordenarlas en función de sus formas.

En su conjunto, todas las teorías que pretenden descubrir los significados y las funciones de las marcas de cantería parten del estudio de sus formas, analogías y diferencias; la observación del vigor de sus trazos, sus ubicaciones y la abundancia o escasez de las mismas en las construcciones, así como por la historia de éstas y de los hombres que las edificaron. La gran riqueza y variedad del corpus de signos labrados en los paramentos de los castillos, iglesias, ermitas y catedrales medievales no admite una única explicación, y aquí es donde radica el problema de su interpretación y la dificultad a la hora de abordar su estudio.

Según la teoría más difundida, los canteros medievales, con sus marcas sobre la piedra, trataban de establecer una contabilidad para valorar el trabajo cotidiano y cobrar así el salario correspondiente. Aunque esto pudiera ser cierto en un buen número de casos, cada vez hay más evidencias que indican que no es posible agrupar las marcas de cantería bajo una misma etiqueta. Estos signos grabados en la piedra formarían parte de un argot canteril empleado por artesanos y constructores del que se infieren las claves de una tradición operativa muy antigua. Su enorme difusión durante la Edad Media es indicio de la importancia del papel que jugaban en la construcción de un edificio, tanto desde su aspecto funcional como simbólico, sobre todo cuando se trataba de un recinto destinado al culto.

Por su misma constitución geométrica y ubicación en el edificio, un grupo de signos lapidarios estarían relacionados con los aspectos geométricos y astronómicos que fueron incorporados en la construcción de los edificios, por lo que debe ser posible inferir los motivos que impulsaban a aquellos maestros de la escuadra y el compás. La geometría es un lenguaje dirigido a quienes comprenden el Arte Real, más allá de creencias religiosas y el imaginario colectivo que caracteriza cada época. Este carácter aglutinador de la geometría es el que nos permite abordar la descripción y el estudio de las marcas de cantería desde una perspectiva científica.

La Huella Románica: Contadnos, ¿cómo podemos saber que estamos ante una marca de cantería y dónde radica su importancia?.

Rafael Fuster: Hay varios aspectos que nos ayudan a distinguir la marca de cantero labrada por un artesano de la piedra de los grafitis que fueron grabados a posteriori por todo tipo de gentes a lo largo de los siglos. En primer lugar, y el más importante, es su factura. Las marcas de cantería están labradas con herramientas del oficio, a cincel, puntero o buril, y eso se refleja en la corrección de las líneas del trazado, más regulares y estilizadas que las burdas líneas de los grafitis realizados por personas ajenas, que suelen ser de trazos superficiales o, por el contrario, muy gruesos e irregulares al no estar hechos con las herramientas apropiadas.

Otro factor tiene que ver con su ubicación. Si la marca de cantería se encuentra en paramentos altos y cubrimientos, lejos del alcance de los desaprensivos visitantes que gustan mancillar los muros de las construcciones, podemos estar seguros de su autenticidad. Las marcas de cantería se encuentran grabadas sobre los sillares, generalmente, en los vértices y nunca comparten dos o más bloques. Su tamaño varía, según las épocas, desde una séptima parte de la superficie total, las de menor tamaño; a un cuarto, las más grandes. Por otro lado, y como hemos dicho, los trazados de un buen número de marcas de cantería se ajustan a patrones geométricos, por muy simples que puedan parecer a primera vista.

El estudio comparado de las marcas de cantería resulta de gran ayuda en la labores de datación de las construcciones medievales, sobre todo cuando no hay documentación, debido a que se observa una evolución de sus formas que es paralela a la evolución de los sucesivos estilos arquitectónicos a los que pertenecen. El análisis de los diferentes tipos permite distinguir las sucesivas fases constructivas de un edificio. La densidad y frecuencia con la que aparecen nos muestran si la presencia de un tipo de signos es uniforme en todas las dependencias o varía en algunas de ellas, indicando las reformas y modificaciones estructurales del proyecto original.  También es posible deducir el número de operarios que trabajaron en la obra y cuál era su grado de especialización. 

La Huella Románica: ¿Cuántas marcas de cantería lleváis recogidas?

Rafael Fuster: A día de hoy hemos recopilado unas 4.000, de las cuales aproximadamente un millar están catalogadas. Las fotografías, siempre que cumplan con unos mínimos requisitos, son más útiles que los dibujos, sujetos a la pericia y el rigor de quien los traslada al papel. Solo el calco ofrece las mismas garantías, aunque es una labor que, por desgracia, y debido a que requiere mucha dedicación y paciencia, los investigadores casi nunca llevan a cabo, con raras excepciones, como en el caso de Simeón Hidalgo Valencia, cuyo meticuloso y exhaustivo trabajo de recopilación de marcas de cantero en Navarra es todo un ejemplo de buen hacer.

Para nosotros, contar con una buena reproducción resulta imprescindible para abordar el estudio geométrico de las formas. En ocasiones, las aparentes imperfecciones que se observan en sus trazados no son debidas a la falta de pericia de quien las labró sino a unos movimientos que responden a razones geométricas concretas. Por otro lado, las fotografías permiten analizar otros aspectos que un dibujo no puede mostrar, como la factura del lapidario (indicativa del grado de maestría del artesano), su estado de conservación y otros detalles como la calidad del sillar o el tipo de pieza arquitectónica donde se encuentran labrado.

La Huella Románica: ¿Cómo ordenáis y clasificáis las marcas de cantería que os van llegando?

Rafael Fuster: Las fotografías se adjuntan al catálogo por localización geográfica. Pero esto es solo el principio. El sistema genera para cada marca de cantería una ficha, en la cual se pueden informar todas sus características así como indicar a qué familia pertenecen. Uno de nuestros objetivos es la catalogación de las marcas de cantería para establecer una terminología que permita abordar sus posibles significados y funciones desde una perspectiva multidisciplinar. Pero antes de proponer cualquier hipótesis es necesario establecer una taxonomía mediante la cual ordenar los datos recopilados. Para ello hay que contar con la clasificación más adecuada al objeto de estudio.

Un signo lapidario tiene unas formas, cuya estructura puede ser reglada o libre, es decir estar sujeta a un patrón geométrico identificable o no. A su vez, las formas pueden responder a una función, indicando la identidad de su autor o bien sirviendo como apoyo para la construcción del edificio. Pero, además, forma y función pueden llevar asociados otros aspectos simbólicos relativos a las creencias y valores de quienes las labraron. Es por este motivo que hemos establecido una triple clasificación. De esta forma es posible describir una misma marca de cantería desde tres perspectivas, que no son necesariamente excluyentes, potenciando el trabajo multidisciplinar. Estos tres niveles (formal, funcional y simbólico) contemplan todos los aspectos susceptibles de ser analizados. Con el tiempo, estos trabajos de catalogación servirán para establecer el árbol de tipos y relaciones definitivo.

La Huella Románica: ¿Nos podéis dar un adelanto de lo que irá pasando en el futuro en el proyecto SIGNO?

Rafael Fuster: Tras más de dos años de intenso trabajo damos por concluida la primera versión de la página web. Hemos invertido muchos esfuerzos en la optimización de los procesos de carga para poder soportar el tráfico de grandes volúmenes de datos. Ha sido necesario crear más de 40 tablas, 80 listas de búsqueda y 130 formularios para la gestión de las consultas a la base de datos y la edición de las fichas. Implantar el sistema ha supuesto un reto tecnológico que era necesario superar, pues sin esta herramienta no podremos alcanzar los objetivos que nos hemos fijado. Administrar miles de marcas de cantería no es una tarea fácil.

Ahora el siguiente paso consiste en encontrar nuevos colaboradores que participen con sus trabajos de campo en la confección del catálogo. Os podemos adelantar que José Luis Bozal, quien durante nueve años ha estado recopilando marcas de cantería por todo el país y acaba de publicar un libro sobre el tema, nos ofrece la posibilidad de catalogar las 60.000 fotografías que son fruto de su exhaustivo trabajo. Como prueba piloto, comenzaremos con la clasificación de las 3.500 marcas de cantería de la catedral de Santiago de Compostela, ordenadas por ubicación y por formas.

Nuestros recursos son limitados y el tiempo escaso. La coordinación de un proyecto de estas características requiere una sólida infraestructura, un nutrido equipo de trabajo y la financiación que garantice el correcto funcionamiento de plataforma de trabajo en Internet. Es por ello, que cualquier iniciativa encaminada a difundir el proyecto será bienvenida.

Aún queda mucho camino por recorrer, pero si conseguimos demostrar que un grupo de marcas de cantería fueron realizadas por artesanos y oficiales con conocimientos de geometría, siguiendo métodos de trazado similares a los que eran empleados para la construcción de los edificios, tendremos que no solo resultan útiles para establecer la cronología y la diferentes fases constructivas de las construcciones medievales, sino también para desentrañar las claves que fueron aplicadas en cada caso para obtener las dimensiones y proporciones del edificio, tanto generales como de los elementos arquitectónicos que forma el conjunto. Una valiosa información para la arqueología medieval y para la historia del arte que nos permite profundizar en el conocimiento de la génesis del edificio, de las gentes que lo construyeron y de sus métodos de trabajo.

 


 

Entrevistas en el programa SER Historia de Nacho Ares

 

Las marcas de cantería en el contexto de la arquitectura medieval

Entrevista con Nacho Ares en SER Historia. Programa 202 Las marcas de cantería (28-4-2013). Queremos agradecer a Nacho el interés mostrado por el proyecto SIGNO. Gracias por darnos la oportunidad de difundir la noticia en busca de nuevos cazadores de marcas que deseen colaborar en el proyecto SIGNO. Con el tiempo y paciencia lograremos confeccionar un completo catálogo de signos lapidarios que nos ha de ayudar a establecer la terminología que describa de la forma más precisa sus formas y funciones.

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Los gremios de constructores: los magos de la piedra

Entrevista con Nacho Ares en SER Historia. Programa 278 Los gremios de constructores: los magos de la piedra. Volvemos a estar con Nacho Ares en esta ocasión para hablar sobre los gremios de constructores medievales.

Entre los siglos XI y XIII Europa experimentó un gran impulso demográfico acompañado del crecimiento de las ciudades y la aparición de una nueva clase social formada por mercaderes y artesanos. Estos se agruparon en cofradías según los oficios para dar cobertura a sus miembros: los "gremios", palabra que proviene del latín y significa "seno", "regazo" o "protección". Uno de los gremios más importantes fue el gremio de los constructores. En la segunda mitad del siglo XII, sus miembros ya gozaban de un estatus muy superior al de otros oficios gracias a los privilegios jurídicos y económicos que les fueron otorgados por monarcas y obispos. Fue una de las asociaciones mejor organizadas y más exclusivas de la Edad Media. Alcanzar el grado de maestro arquitecto equivalía a convertirse en una de las figuras más importantes del país.

Los gremios eran auténticas escuelas de arquitectura donde se aprendían, de forma oral y bajo una rigurosa observancia, los fundamentos del arte y la ciencia de la construcción. Esto propició una creciente especialización del trabajo que dio paso a una generación de profesionales que abrieron nuevos caminos en el ejercicio del arte y las ciencias. Esta cadena de enseñanza, basada en lazos de fraternidad, constituye una de sus grandes aportaciones y fue una de las vías por las cuales llegaron a Occidente, gracias a la labor de la escuela de traductores de Toledo, los textos clásicos griegos y tratados científicos de matemáticas, geometría y astronomía compilados en lengua árabe. 

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¿Qué son las marcas de cantería?

Volvemos al programa SER Historia de Nacho Ares para hablar de nuevo unos minutos sobre las marcas de cantería. ¿Qué son las marcas de cantería? ¿Qué nos pueden contar? ¿Tienen alguna relación con la geometría que practicaban los artesanos, albañiles y oficiales de obra de la Edad Media?

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